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domingo, 20 de octubre de 2013

GRAN VICTORIA EN EL BENITO VILLAMARIN








El Elche encadena su tercera victoria consecutiva y se coloca en la parte alta de la tabla mientras el Betis, que sólo ha ganado dos partidos en nueve jornadas, sigue cayendo en la tabla y se acerca peligrosamente a los puestos de descenso justo antes de visitar la próxima jornada el Vicente Calderón.

Justicia para los ilicitanos, que supieron defenderse con orden y sobreponerse a un arbitraje perjudicial de Velasco Carballo, que concedió el gol del Betis aunque había sido en posición ilegal y que luego expulsó a Cisma con una rigurosidad inusitada, lo que dejó a los visitantes con 10 nada más comenzar la segunda parte.

El Elche lo hizo más práctico que bonito, bien dirigido y parapetado por el centro y con la fantasía de un futbolista que crece partido a partido, Carles Gil, el mediapunta cedido por el Valencia.

A los 26 minutos, mientras la grada verdiblanca homenajeaba al malogrado Miki Roqué, el Elche y el Betis homenajeaban a Javi Clemente: no habían sido capaces aún de dar cuatro pases seguidos. Pero en el fútbol también vale, sobre todo, lo pragmático.

Instantes después de tan poco fútbol, Cisma ponía la pelota con seda a la espalda de Paulao y Manu del Moral cabeceaba a la red (0-1, 29'). Asistencia de un bético (de carnet) y cabezazo de un jugador cedido por el Sevilla. Puro Betis, como puro Betis era recibir el segundo casi acto seguido. Fidel recibió de Carles Gil, el más listo de la clase, y le puso grilletes al partido (0-2, 33').

El Betis daba pocas señales de vida, pero contaba con Juan Carlos, el Galgo, que volvía de una lesión, y sobre todo con una pésima tarde de Velasco: las galopadas del Galgo creaban peligro y el árbitro madrileño, que ya estaba armándola con las tarjetas, dio como válido un cabezazo de Molina en fuera de juego (1-2, 40'), justo antes del descanso.

De la caseta se salió con otra Verdascada, una expulsión a Cisma por dos ‘faltitas’ que ni siquiera los aficionados más recalcitrantes recordarán. Curioso que fuera él, un bético con otra camiseta, el que diera al Betis toda la esperanza de remontar un encuentro que se quedó en sólo eso, esperanza: con medio tiempo por delante, el equipo de Mel mostró las carencias que le tienen en el fondo de la tabla: poca creación de sus futbolistas (Salva volvió a tener un mal día y Verdú, que le sustituyó, no está teniendo ninguno bueno) y escaso remate ante la permanente ausencia de Rubén Castro.

El Elche se dejó el alma resistiendo, pero tampoco es que lo pasara demasiado mal. A excepción de un cabezazo de Amaya y alguno de Paulao sólo hubo amagos de Cedrick y Juan Carlos, sin un rematador que les ayudase.

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